Día 2 de mayo de 2011, una mañana normal hasta que entras en Internet, enciendes la TV o la radio y comienza el bombardeo.
Aquello que llevabas escuchando durante casi nueve años, algo que parecía casi imposible, incluso estabas acostumbrado a vivir con esa intriga. Te levantas una mañana y ya está todo resuelto.
Encontraron a Bin Laden, y no sólo lo encontraron sino que lo mataron.
Ahora resulta que llevaban más de ocho meses haciendo más estrecho el cerco de búsqueda en una operación silenciosa, sin ruido, cual aspiradora de rowenta.
El resultado de esa estrategia, tan compleja como secreta, pese que es una solución que todo el mundo esperaba con ansia, después del terrible atentado ocurrido aquel 11 de septiembre, es ahora discutido.
Todo aquel que fuera preguntado, desde esa fecha hasta estos días, hubiera respondido: "que lo pillen y que lo maten". Ahora lo han hecho.
En estos días se cierne una nube de insatisfacción, de inseguridad y sobre todo de responsabilidad.
Todo lo que hace EEUU parece de película. Cualquier cosa es cuestionada, son necesarias pruebas convincentes para poder creer. Aún no se cree si de verdad llegaron a la luna.
Se estrena una nueva temporada en la saga de Bin Laden. Tras culminar su biografía, comienza la obra póstuma. Si difícil era encontrarlo, ahora es más complicado convencer a todos de que ha muerto.
La prueba más creíble es la fotografía, pero es peligroso, ya que puede ser la "bandera" de los atentados islámicos que venguen la muerte de su profeta. Por eso Obama se encuentra en un aprieto, enseñarlas o no. El jefe de la CIA confirmó que se publicarían, pero el presidente ha decidido que no.
Y es que se enfrentan a una situación delicada y tendrán que justificar la muerte como cierta. Aunque parezca imposible que el máximo exponente de la primera potencia mundial, de constancia de algo falso.
Pero no sólo se cuestiona la veracidad de la operación y sus correspondientes pruebas. También, pese a que todos pensáramos que era lo mejor, ahora que ha ocurrido, nos preguntamos si ha sido justo.
Realmente desde un punto de vista objetivo, no creo que sea una buena solución pagar la muerte con otra muerte. Bin Laden pese a que haya reconocido su culpabilidad, no lo ha hecho delante de un juzgado competente. ¿No sería mejor haberlo capturado?
La celebración posterior en las calles, las galas conmemorativas... puede ser un tanto reprochable,se deja pasar. Pero que el organismo de un país quiera no sólo matar a una persona sin juzgarla y detenerla anteriormente, sino que tirar su cuerpo al mar... Parece obra de un buen dramaturgo, pero no real.
Me resisto a pensar que detrás de todo esto no haya algo más que desconocemos. Pero no soy quien para exponer teorías conspiratorias.
Completamente de acuerdo contigo en lo relativo a la necesidad de que cualquier persona pase por la justicia, que para eso está, para juzgar.
ResponderEliminarPero no sé qué me pasa con esta noticia... A lo mejor es mi amor sin límites hacia el partido demócrata (especialmente hacia su Secretaria de Estado), o a lo mejor es que esta semana estoy menos excéptico que de costumbre pero... yo sí que me lo creo. ¿Qué esperábamos? ¿Una muerte en directo retransmitida por la NBC?
Ya sabes que soy lo menos "pro-conspiranoico" que existe. Yo sigo creyendo que a la luna se llegó en el 69, que a JFK lo mató un loco, que Lady Di tuvo un accidente de coche y que las pirámides, definitivamente, la construyeron los egipcios y no los alienígenas.
Ya lo sé, yo también me resisto a pensar que seamos un ganado al que se le alimenta con mentiras y falsaas para que no podamos pensar demasiado. Yo soy muy confiado y si me dicen esto es así, lo creería. Pero realmente, parandote a pensar en lo ocurrido ahora, y los bulos y fenómenos adversos que copan la historia de nuestro planeta, algo raro hay. No sé que será si la progresiva desconfianza existente en todo el mundo contra los EEUU, algo de lo que no soy partícipe... Pero creo que hacen falta, por lo menos ahora, pruebas que corroboren el episodio ocurrido.
ResponderEliminar