Esta estrategia adoptada por muchos niños, y no tan niños, que en una situación donde no se sienten muy seguros y ven que algo se le puede reprochar, intentan hacer el máximo ruido posible para disimular lo anterior, así echarle la culpa, por muy mínima que parezca en un principio, a los que se sitúan en el bando contrario.
Ésta sin duda es la acogida por los lideres populares para esconder su, más que discutida, decisión al permitir que Camps siga en el ámbito de la política valenciana. Para los socialistas, ésto es más que una cuestión de orgullo, por no ceder frente al adversario, pese a que el máximo exponente del partido -el señor Rajoy- no vincule su apoyo con el susodicho.
Ahora intentan que cualquier mínimo error, de los cometidos por los del PSOE, que han tenido lugar en los últimos días (con ésto no quiero decir que sean errores sin importancia; pero, a lo largo de la legislatura se han fraguado hechos con mayor repercusión) para esconder con protestas su particular desacierto.
Quizás no quieren, de nuevo, darse por vencidos y no manchar otra vez su nombre con corrupción.
Pero la corrupción y el aprovechamiento de poder no es simplemente un recurso adoptado por populares, nada más lejos de la realidad.
En estos días donde la crisis afecta, en mayor o menor medida, a todo el mundo. Cada cual va con sus intereses. Y es que ahora aparace la famosa e ilegal concesión de EREs por parte del gobierno andaluz, gobernado por el Psoe. Hay varias pruebas contundentes que justifican el error cometido por la Junta, en la que se adjudicaron EREs sin una razón de peso.
¿Podemos confiar en nuestros políticos? ¿Qué hay detrás de todo esto?
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