Cada día son más y más los países regidos por un régimen dictatorial, que quieren desprenderse de su órgano de gobierno más visible, el cual no lleva a rajatabla los deberes democráticos que ahora el pueblo quiere para sí mismo.
La ola de expansión traspasa fronteras. Esa onda proviniente de la bomba (nunca mejor dicho) que un famoso día explotó en una verdulería tunecina, la cual derivó en una increible revuelta de los residentes en este país africano, llega ahora a Irán, según publicaciones de El País.
Primero hizo parada en Egipto.
Éste es el pan de cada día en las ultimas jornadas, en los últimos meses, en muchísimos países que como Egipto, están siendo carne de cañón para sus ricos gobiernos. Pero ya que Irán por sí solo no tiene ese carácter que lo hace sumamente importante como Egipto o Túnez, lo que ha hecho saltar la alarma ha sido la captura de un cónsul español en Teherán. Ahora sus residentes, los iraníes, saltan a la calle en una prohibida revuelta para protestar y supuestamente apoyar las anteriores disputas vividas en países de hermanos musulmanes. Digo supuestamente porque quizás ésto, viviendo en la represión y el miedo diario, le sirva como ayuda y excusa para destaparse y saltar a las calles gritando por la libertad.
El papel de los ricos como Estados Unidos o Europa que antes vieron como les caía una lluvia de reproches por sus ojos cerrados y su no-apoyo a las revueltas de estos territorios, ahora no dudan en ser los primeros en hacerse notar, apoyando de lejos, claro está, a éstos, que como nosotros, quieren que la democracia llegue a su manera y valores.
Ya ha habido muertos; hay que tener esperanza, que este "gobernante" sin escrúpulos abandone la cúpula y no se haga el duro como su amigo Mubarak. Se terminará yendo, pero ¿será pronto? Cada dia que pase, serán más muertos y una situación cada vez más insostenible.
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